Última actualización: 23 de septiembre de 2026
"Lo que buscás, a la vuelta de tu casa."
App del Barrio es un espacio gratuito para que los vecinos de una red de barrios cerrados —hoy Francisco Álvarez, Moreno y General Rodríguez, y los que se sumen— compren, vendan e intercambien cosas entre ellos, sin depender de un grupo de WhatsApp. Publicás una vez y te ven los vecinos de toda la red, no solo los de tu barrio.
App del Barrio no vende nada, no cobra comisión, no procesa pagos ni interviene en el intercambio en sí: solo pone en contacto a las partes. Lo que se acuerde de precio, forma de entrega o de pago es entre vos y el otro vecino, fuera de la plataforma.
Este servicio es operado por Leandro Luis Mandic, como proyecto personal (no constituye, al día de esta versión, una sociedad ni un monotributo registrado). A los fines de contacto, se puede escribir a contacto@appdelbarrio.com.
Para usar App del Barrio hace falta:
Cómo se aprueba un alta. Hay dos caminos, y cuál te toca no lo elegís vos:
1. Verificación por ubicación, en el momento. Si al registrarte aceptás compartir tu ubicación, tenés el celular verificado por SMS y esa ubicación queda claramente dentro del barrio que declaraste —con un margen de error del GPS lo bastante chico como para no dejar dudas—, tu cuenta queda aprobada enseguida y podés usar la app sin esperar a nadie. Solo aplica a vecinos.
2. Revisión manual. En cualquier otro caso —no compartiste la ubicación, quedó fuera del radio del barrio, el GPS midió con demasiado margen de error, o tu cuenta es de proveedor— el alta queda pendiente hasta que el moderador de tu barrio, o el responsable general de la red, la revise a mano.
Las cuentas aprobadas por el primer camino quedan igualmente a la vista del moderador, que puede revisarlas después y suspenderlas si algo no cierra. Que una cuenta haya entrado por ubicación no la pone fuera de control ni le da ningún privilegio.
Las cuentas de proveedor siempre pasan por revisión manual del responsable general de la red. La verificación por ubicación no se aplica a ellas, porque un proveedor trabaja en la zona pero no vive adentro del barrio.
Mientras se espera una revisión manual: podés entrar y mirar el feed, pero no podés publicar ni escribirle a otros vecinos. Un cartel en la app te lo recuerda mientras dure la espera. Si el moderador tarda o no responde, la app tiene un formulario para escribirle sin que se te muestre su nombre real (aparece como "Moderador de tu barrio"); ese mensaje le llega por email para que retome tu alta.
El sello de "Vecino verificado" aparece cuando se cumplen dos cosas: teléfono verificado y alta aprobada, por cualquiera de los dos caminos. Ese sello indica que pasaste ese control interno. No es una garantía legal de identidad, ni de que la persona sea quien dice, ni de que vaya a cumplir lo que ofrece o acuerde.
Qué alcance tiene la verificación por ubicación. Es una señal razonable, no una prueba. La ubicación la informa el navegador del teléfono y existen formas conocidas de falsearla. La usamos porque, combinada con la verificación del celular por SMS, hace mucho más trabajoso entrar sin ser vecino — no porque vuelva imposible el engaño.
Cualquier vecino aprobado puede compartir un link de invitación propio. Quien se registra a través de ese link queda marcado internamente como referido de esa persona: le da contexto a quien revise el alta, pero una invitación no aprueba ninguna cuenta por sí sola — el alta sigue el mismo camino que cualquier otra, el de la sección 2.
Cada cuenta puede tener hasta 10 publicaciones activas al mismo tiempo (el moderador de tu barrio puede ajustarte ese límite si hace falta). Cada aviso puede tener varias fotos, que podés reordenar, y se puede marcar como vendido, editar o eliminar en cualquier momento desde tu cuenta.
Al publicar, garantizás que:
No se puede publicar:
Cuando un mensaje queda cinco minutos sin leer, la app le manda un aviso por email al destinatario para que no se le pase (un aviso por conversación, no uno por cada mensaje). Fuera de eso, la app no interviene en lo que se hablan comprador y vendedor. Las mismas reglas de contenido del punto 4 aplican al chat.
Fotos por chat. Se pueden mandar fotos, y las ven únicamente las dos personas de esa conversación. Pasan por el mismo filtro automático que las de las publicaciones, con una diferencia: en el chat el filtro las mira después de mandarlas, para no frenar la conversación. Si una foto no corresponde, se retira de los dos lados y queda registrada para que la revise la moderación. Eso significa que hay unos segundos en los que la otra persona pudo haberla visto.
Hay topes de uso, y están para frenar abusos. Hoy son 120 mensajes por hora en una misma conversación y 40 fotos por día en esa conversación, con un máximo diario por persona sumando todas. Una charla normal no los alcanza ni de cerca: existen porque cada mensaje es una notificación en el teléfono de otra persona y cada foto pasa por un filtro que pagamos nosotros. Si llegás a uno, la app te lo dice y podés seguir escribiendo. Los números pueden cambiar si hace falta.
Mensajes de voz. Se pueden mandar audios, y se guardan 90 días. Pasado ese plazo dejan de poder escucharse: el mensaje sigue en la conversación, marcado como no disponible, y el archivo se borra del almacenamiento la próxima vez que alguno de los dos abre esa conversación. Lo decimos así de preciso porque es así: si nadie vuelve a abrir esa charla, el archivo puede seguir guardado un tiempo más, aunque ya no haya forma de escucharlo desde la app.
Después de un trato podés dejarle una reseña a la otra persona: de 1 a 5 estrellas, con un comentario opcional.
Hace falta haber hablado de verdad. Para poder reseñar a alguien tienen que haberse escrito los dos en alguna conversación. Abrir un chat es algo que hacés vos solo, así que con eso no alcanza: si alcanzara, cualquiera podría dejarle una estrella a cualquiera sin haber tenido ningún trato.
Una por persona, que podés editar o borrar cuando quieras.
Se ven desde toda la red, no solo desde tu barrio. Es a propósito: mucha gente que ofrece un servicio trabaja en varios barrios, y su reputación tiene que poder verse entera. De quien reseña se muestra el nombre de pila con la inicial del apellido; nunca el teléfono, el email ni la unidad.
Qué es el "recomendado". Es automático: aparece cuando alguien tiene al menos 5 reseñas y un promedio de 4,5 o más. Lo único que le da es tres días de ventaja en el orden del feed, como si hubiera publicado más tarde. No lo decide nadie a mano y no se puede comprar.
Una reseña negativa no se saca por ser negativa. Es una opinión sobre un trato que existió, y para eso están. Lo que sí se saca, y puede costarte la cuenta:
Puede darla de baja quien la escribió, el moderador del barrio de quien fue reseñado, o el responsable general de la red.
No las revisamos antes de que se publiquen y no las hacemos nuestras. Son la opinión de quien las escribe y la responsabilidad es suya.
Son dos cosas distintas y conviene no confundirlas.
Bloquear es para vos. Si bloqueás a alguien, esa persona desaparece de tu vista y vos de la suya: no ves sus publicaciones, no pueden escribirse, la conversación que tenían deja de aparecer de los dos lados, y ninguno de los dos puede reseñar al otro. Nada se borra: si lo deshacés, vuelve todo como estaba.
Bloquear es silencioso. A la otra persona no le llega ningún aviso, no ve ningún cartel y no recibe ningún mensaje de error que le dé a entender que la bloquearon. Es a propósito: un bloqueo que se nota es una invitación a insistir por otro lado.
Denunciar es para que lo mire la moderación. Podés denunciar una publicación o una persona. La denuncia le llega al moderador de tu barrio, o al responsable general de la red.
Quien es denunciado nunca se entera de que lo denunciaron, ni de quién lo hizo. Ni en la app, ni en un email, ni si le dan de baja la publicación. Es la garantía que hace que denunciar sea posible entre vecinos que se cruzan en la calle.
Hay un límite de denuncias: una por hora, tres por día, y una por persona por día. No es desconfianza: es para que nadie pueda usar la denuncia como forma de molestar.
Denunciar de mala fe —para sacar de competencia a alguien, o por una discusión personal— es motivo de suspensión, igual que cualquier otro incumplimiento de este documento.
Podemos suspender o dar de baja una cuenta, con o sin aviso previo, si:
Podés darte de baja vos mismo desde "Mi perfil" dentro de la app, o escribiendo a contacto@appdelbarrio.com. Es inmediato y no se puede deshacer.
Qué pasa cuando te das de baja. Se borran tu nombre, tu apellido, tu teléfono, tu email, tu unidad y tus fotos, y tus publicaciones salen del feed. Dos cosas quedan, porque no son solo tuyas: las conversaciones que tuviste con otros vecinos —que también son de ellos, y nadie debería perder el registro de algo que acordó por una decisión que no tomó— y las reseñas que vos le dejaste a otros, porque la reputación de un proveedor no debería cambiar porque un cliente se fue de la app. En las dos, tu nombre se reemplaza por "Vecino dado de baja". Si querés volver, tenés que registrarte de nuevo desde cero.
El nombre "App del Barrio", el isotipo ("Cruce"), el patrón "Surcos" y el resto de la identidad de marca son propiedad de Leandro Luis Mandic. Las fotos y textos que subís a tus publicaciones o mensajes siguen siendo tuyos; al publicarlos, nos das permiso para mostrarlos dentro de la app, únicamente para que el servicio funcione.
App del Barrio es un intermediario. Ponemos a disposición un espacio para que vecinos se encuentren, publiquen y se pongan de acuerdo entre ellos. No somos parte de las operaciones que acuerden: no vendemos, no compramos, no prestamos los servicios que se ofrecen, no intervenimos en los pagos ni en las entregas, y no aprobamos ni damos por bueno el contenido de las publicaciones.
Lo único que sí revisamos antes de publicar son las fotos, y con un filtro automático: cada imagen que subís pasa por un sistema que rechaza lo que claramente no va en una app entre vecinos (desnudez, armas, drogas, violencia, documentos con datos personales a la vista). Ese filtro no lee los textos, no juzga si un precio es justo ni si un producto existe, y se equivoca: deja pasar cosas que no debería y a veces rechaza algo inofensivo. Que una publicación esté en la app no significa que la hayamos revisado ni aprobado.
Qué verificamos y qué no. Hacemos una verificación razonable al dar de alta una cuenta —celular por SMS, email, y la verificación por ubicación o la revisión manual que describe la sección 2—. Eso reduce el riesgo de cuentas falsas, pero no garantizamos la identidad, la veracidad de los datos, la honestidad ni la buena fe de ningún usuario, ni la existencia, calidad, legalidad o estado de lo que se ofrezca. Cada vecino es responsable de lo que publica y de cómo se comporta.
En la medida que la ley lo permita:
Lo que no limitamos. Nada de esta sección excluye ni limita nuestra responsabilidad por dolo o culpa grave propios, ni los derechos que la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor y demás normas argentinas reconocen como irrenunciables. Si alguna cláusula de esta sección resultara inválida, el resto sigue vigente.
Podemos modificarlo; si el cambio es relevante, te avisamos dentro de la app. Seguir usando App del Barrio después de un cambio implica que lo aceptás.
Este documento se rige por las leyes de la República Argentina. Ante cualquier conflicto, las partes se someten a los tribunales ordinarios con competencia en el Departamento Judicial de Moreno-General Rodríguez, Provincia de Buenos Aires.